"Por eso, queridos hermanos, permanezcan firmes e inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor, con la certidumbre de que los esfuerzos que realizan por Él no serán vanos" I Corintios 15; 58

"No temas porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia" Isaías 41: 10

"Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada" Proverbios 31: 30

III Domingo del tiempo ordinario - 25 de enero

El Domingo 25 de enero es el III Domingo del tiempo ordinario
"Ciclo A"

Los invito a realizar las lecturas de la Palabra para el próximo domingo y la preparación de los cantos de acuerdo con la temática de reflexión: "Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos".

Utilicemos todos los recursos que tenemos a nuestro alcance y hagamos la mejor selección de los cantos para la participación y la animación de la Eucaristía dominical.


LECTURAS PARA EL PRÓXIMO DOMINGO
Primera lectura Isaías 8:23-9:3
Salmo Salmo 27:1, 4, 13-14
Segunda lectura 1 Corintios 1:10-13, 17
Evangelio Mateo 4:12-23










Lecturas para el III Domingo del tiempo ordinario

Isaías 8:23--9:3

8 23Pero no habrá más tinieblas donde había angustia. Así como en el tiempo primero menospreció la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, en el tiempo postrero honrará el camino del Mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles. 9 1El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras de muerte, les ha brillado una luz. 2Multiplicaste el gozo, aumentaste la alegría. Se alegran en tu presencia con la alegría de la siega, como se gozan al repartirse el botín. 3Porque el yugo que los cargaba, la vara de su hombro, el cetro que los oprimía, los quebraste como en el día de Madián.
Salmo 27:1, 4, 13-14

1De David. El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré? El Señor es el refugio de mi vida: ¿de quién tendré miedo? 4Una cosa pido al Señor, ésta sólo busco: habitar en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de las delicias del Señor y contemplar su Templo. 13Seguro estoy de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivos. 14Espera en el Señor, sé recio, que se reanime tu corazón. ¡Espera en el Señor!

Responsorial:

"El Señor es mi luz y mi salvación"

1 Corintios 1:10-13, 17


10Os exhorto, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos tengáis un mismo lenguaje y a que no haya divisiones entre vosotros, a que viváis unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir. 11Porque, por los de Cloe, me han llegado noticias sobre vosotros, hermanos míos, de que hay discordias entre vosotros. 12Me refiero a que cada uno de vosotros va diciendo: «Yo soy de Pablo», «Yo, de Apolo», «Yo, de Cefas», «Yo, de Cristo». 13¿Está dividido Cristo? ¿Es que Pablo fue crucificado por vosotros o fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 17Porque Cristo no me envió a bautizar sino a evangelizar, y no con sabiduría de palabras, para no desvirtuar la cruz de Cristo.

Mateo 4:12-23

12Cuando oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea. 13Y dejando Nazaret se fue a vivir a Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: 15Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí en el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles, 16el pueblo que yacía en tinieblas ha visto una gran luz; para los que yacían en región y sombra de muerte una luz ha amanecido. 17Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: —Convertíos, porque está al llegar el Reino de los Cielos. 18Mientras caminaba junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. 19Y les dijo: —Seguidme y os haré pescadores de hombres. 20Ellos, al momento, dejaron las redes y le siguieron. 21Pasando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano, que estaban en la barca con su padre Zebedeo remendando sus redes; y los llamó. 22Ellos, al momento, dejaron la barca y a su padre, y le siguieron. 23Recorría Jesús toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo.